La dama del Olimpo

Jue, 29/10/2020 - 20:23
anmita
Aminta Verano es la protagonista de una historia que trasciende obstáculos, que nos enseña el amor y la perseverancia por la escritura. Conócela aquí

El siguiente BibloReportero fue escrito por Alejandra Rojas Prieto, Auxiliar de la Biblioteca Pública La Giralda y hace parte de un proceso de escritura liderado por la oficina de Divulgación y Prensa. 

Nos interesa conocer los usuarios, espacios e historias de BibloRed, desde la experiencia de nuestros colaboradores y además, reforzar ejercicios de escritura y  lectura conjunta.  Les invitamos a conocer esta primera historia. 

Por: Alejandra Rojas Prieto 

La vi por primera vez un viernes, hace 9 años. La mañana era fría, pero su actitud iluminaba todo el lugar. Traía una sonrisa de oreja a oreja, gafas rojas y una gorra que se convertiría en el accesorio infaltable de las siguientes visitas. 

Llegó a la Biblioteca Pública La Giralda porque alguien le comentó que los viernes se realizaba el Club del Adulto Mayor. Tras aquella experiencia se sintió tan cómoda y en familia que sus visitas a la biblioteca se hicieron más continuas, bien fueran en la mañana o en la tarde.

Aminta Verano tiene 69 años y le encanta hacerse llamar La dama del Olimpo. Se ha convertido en usuaria frecuente, siempre solicita un computador portátil, se sienta en una mesa de madera y una silla gris ubicadas al fondo de la sala. De vez en cuando observo, y veo que ella levanta su mirada  y se ven los ojos por encima de las gafas rojas; la veo mirando un punto fijo, como si en ese lapso de tiempo su espíritu estuviera creando sus inigualables historias o sencillamente su mente viajara al pasado. 

La Biblioteca Pública La Giralda ha sido testigo de su proceso para crear e imaginar historias, cuentos y poesías que nacen de experiencias vividas, pero que también traen un toque de ficción. Algunas las ha logrado publicar, por ejemplo: Perro no come perro, Mi madre mete el cucharón saca al perro aún con vida y este lanza su último suspiro, logrando publicarlo en el libro Palabras cardinales o Tan cerca, pero tan lejos en donde encontramos el siguiente texto:

“¿Era posible tanta casualidad? El corazón de Emilia latía con fuerza y, mentalmente pidiendo a Dios valor, caminó hacia adelante mientras su memoria traía recuerdos pasados”.

Sus escritos han alcanzado nominaciones en concursos como Caro y Cuervo y Yo Mayor. Entre los títulos destacados encontramos El Manco Delepanto, Un brindis por los grandes de las letras y Los Caballos De Paso Colombiano. Me inspira ver su compromiso, dedicación y amor al escribir, por más adversa que sea la situación no se rinde. 

Ninguno de los hermanos de Aminta lee, ni escribe y lo que ella de niña logró estudiar fue poco. Para ejemplo de muchos se educó de forma autodidacta, leyendo y participando en cuanto taller ofrece la biblioteca. 

Aminta relata que gracias al apoyo recibido en la Biblioteca Pública La Giralda por parte de la entonces Promotora de lectura Liliana Urbina, la coordinadora Rocío Zambrano y ahora de Angélica González, ha podido destacarse en cada taller al que ha asistido. Hoy, ya es reconocida en la comunidad por su talento en la escritura. Cuando le pregunto qué siente cada vez que escribe ella manifiesta que se transporta a una historia maravillosa, un recuerdo que le produce felicidad, un placer, una liberación.

Me hace feliz ver cómo con el pasar de los años en los que nos ha  acompañado en las diferentes actividades o talleres de la biblioteca ha evolucionado en sus textos.También me gusta acompañarla en sus diferentes facetas de artista, ver cómo su imaginación y creación van de la mano con las enseñanzas que adquiere en cada curso, taller o charla que tiene la oportunidad de disfrutar en la Biblioteca Pública La Giralda. Ver su cara de emoción cada vez que la directora de la biblioteca le informa que uno de sus escritos está nominado a algún premio no tiene comparación. Sentir esa felicidad como propia es indescriptible. 

Después de este largo tiempo de aislamiento por la pandemia, hemos regresado a la biblioteca. Aminta también volvió, con la misma gorra de siempre, pero ahora con un acetato pegado ingeniosamente y con las mismas gafas rojas, pero que ahora se posan sobre un tapabocas blanco. Aminta volvió, a pesar de la nueva normalidad. 

Noto con alegría que esta situación no ha logrado quitarle su espíritu soñador e inspirador para seguir creando sus historias. 

Aminta nos hace saber con nostalgia lo mucho que extrañó la biblioteca y a cada una de nosotras. Sus días fueron largos sin poder plasmar lo que sentía o imaginaba a través de sus escritos, ya que no cuenta con su propio computador. 

La he visto fantasear, creando una nueva historia con el corazón ilusionado por participar en otro concurso. Con su sonrisa nos expresa su ansiedad y alegría porque asegura que, esta vez sí será la ganadora de Bogotá en 100 palabras. Aún no termina de perfeccionar un relato cuando aparece en BibloRed otro concurso y ella no duda ni por un segundo en participar. 

Cuando le pregunto qué significa la Biblioteca Pública La Giralda para ella, contesta que es un lugar que se ha convertido en su hogar. Un lugar donde viven grandes sabios y maravillosas personas. Donde cada vez que lee a diferentes escritores siente que mejora su forma de interpretar los diferentes estilos. Ella dice que cada escritor escribe con diferente sentir porque cada uno tiene un sentimiento para transmitir a sus lectores.

Se pasan las horas y ella no deja de crear, imaginando, dejándose llevar por su ingenio, a ratos se sonríe sola y yo pienso: ¿De qué se habrá acordado? Su energía creadora llena de alegría, el frío de la mañana, verla sonreír con la esperanza de que sus creaciones sean leídas por muchas personas, esa esperanza, constancia, entrega y determinación que nos lleva a admirarla cada día más son las que hoy me motivan a contar su historia.